Según un estudio publicado recientemente por la Consultora de formación de idiomas Hexagone, más del 85 % de las ofertas de trabajo publicadas en los portales de empleo exigen nivel de idiomas. De ahí la importancia de saber reflejarlo correctamente en el curriculum con el fin de no quedarse fuera de ningún proceso de selección.

En el mundo cada vez más globalizado en el que vivimos, es necesario saber idiomas que nos faciliten la comunicación con gente de todas partes del mundo, además de permitirnos aplicar a un mayor número de ofertas de trabajo. Por ello consideramos que has de sacarle el máximo provecho a tu conocimiento de idiomas a la hora de conseguir nuevas oportunidades laborales, empezando por tu currículum.

¿Dónde sitúo los idiomas en el cv?

En primer lugar, es importante identificar el lugar dentro del curriculum donde hay que detallar nuestro conocimiento de idiomas, teniendo en cuenta la estructura de nuestro cv vitae.

Como ya os hemos recomendado en anteriores entradas, es necesario adecuar el cv vitae a cada oferta de empleo a la que aspiramos. En función de los requisitos del puesto, será importante por lo tanto resaltar o no cada uno de los apartados que conforman el cv.

Tradicionalmente, cuando el conocimiento de idiomas no era tan relevante, este conocimiento solía ser incluido en el apartado de formación. Sin embargo, a día de hoy consideramos que únicamente podemos incluirlo como una formación más y sin excesivo nivel de detalle cuando optemos a puestos donde no se requiera conocer idiomas.

Por el contrario, para todas aquellas ofertas de trabajo donde un idioma o más sean imprescindibles, creemos que es acertado añadir un apartado adicional a la formación y la experiencia, denominado idiomas. En éste podremos hacer constar de una forma más detallada qué idiomas hablamos y en qué medida.

¿Cómo indico mi nivel de conocimiento?

Una vez identificado el lugar, hay que definir el dominio que tenemos del idioma en cuestión, seguido del curso o estudios realizados, así como el centro donde se han cursado. Si a esto le sumamos posibles estancias en el extranjero, completaremos la información sustancialmente.

Para definir el dominio del idioma, puede utilizarse la nomenclatura europea oficial (nivel A1, A2, B1, B2, C1 y C2) o bien diferenciando entre nivel bajo (básico y sin fluidez), medio (permite la interacción, aunque de forma poco fluida), alto (gran capacidad de expresión y compresión) o bilingüe (interacción similar a la de un nativo). Además lo más recomendable es detallarlo por skills (comprensión auditiva, expresión escrita y expresión oral) en el caso de que nuestro nivel difiera entre un aspecto y otro.

Es importante que si tenemos en vigor algún título que certifique cierto nivel de inglés lo indiquemos, para que el reclutador pueda conocer con más precisión cuál es tu nivel. Si ese certificado está caducado porque lo obtuviste hace 10 años y ahora has perdido el nivel acreditado entonces, es preferible que no lo menciones. Lo más normal es que en posteriores fases del proceso de selección tengas que demostrar tu dominio del idioma en cuestión.

Por último, si cuentas con residencias en el extranjero, es recomendable hacer referencia a las mismas, indicando país, duración y años de la estancia.

¿Y cuándo hablo varios idiomas?

En las ofertas en las que no se soliciten idiomas como requisito, lo habitual es en el apartado de formación situar primero el inglés y después el resto.

En el caso de ofertas donde se especifiquen algún idioma concreto como requisito, en un apartado específico denominado idiomas indicaremos primero aquel solicitado y después el resto.

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