Somos muchos los trabajadores que dada nuestra rutina de trabajo, nos vemos obligados a comer en restaurantes o en el trabajo en nuestro día a día. Debemos de tener en cuenta que el hecho de no estar en casa no debe afectar a nuestra alimentación. De hecho, según un estudio de la OIT, las comidas saludables consumidas en un ambiente limpio y tranquilo pueden suponer un aumento de la productividad de los trabajadores.

¿Cómo afecta la alimentación a nuestra eficacia en el trabajo?

Dicho estudio indica que llevar una dieta equilibrada ayuda a evitar cansancios excesivos, falta de reflejos, situaciones de irritabilidad, somnolencia…y por el contrario te aportará energía, vitalidad y un mejor estado de ánimo. A la larga está demostrado que una alimentación no saludable de los empleados aumenta el absentismo laboral y por lo tanto disminuye la productividad.

Consejos de alimentación saludable

Por ello a continuación os ofrecemos una serie de consejos que os permitirán llevar una dieta equilibrada en vuestro entorno de trabajo:

-No te saltes ninguna comida, en especial el desayuno

-Evita comprar comida precocinada.

-No abuses de la sal

-A media mañana y de postre al mediodía la fruta es siempre una buena opción.

-Ten a mano en el trabajo una botella de agua y bebe al menos lo equivalente a seis vasos en tu jornada laboral.

-El café consumido en moderación mejora la concentración y supone un gran aporte de antioxidantes. Sin embargo estudios demuestran que consumir más de 3 tazas de café al día puede aumentar los daños en nuestro cuerpo.

-Evita comidas frugales o demasiado copiosas al mediodía. Esto puede conllevarte en el primer caso bajadas de azúcar y en el segundo somnolencia y molestias digestivas.

-Evita comer con bebidas gaseosas. Lo más aconsejable durante las comidas es el agua.

Además si eres de los que llevas tupper a la oficina

-Busca platos saludables, equilibrados y fáciles de hacer. Ten en cuenta además que algunas formas de cocinado como la plancha o los fritos no son muy apropiados para comer recalentados.

-Elige un tupper apto para el microondas, preferiblemente de cristal, y que sea de tamaño individual. Cuando la fiambrera es demasiado grande normalmente acabamos comiendo más de lo que debemos.

-Evita los sándwiches o bocadillos. Los platos únicos que incluyen vegetales, proteínas y grasas saludables son la mejor opción. Si tienes un trabajo activo, añade además una fuente de hidratos de carbono de calidad.

-Aliña tus ensaladas o platos en el trabajo. No sabrá igual si los has aliñado en casa el día anterior.

-Reemplaza los cereales refinados por los integrales (pan, pastas…)

Si normalmente comes en bares o restaurantes…

-Evita cadenas de comida rápida: pizzerías, hamburgueserías… Comer en tu día a día en ese tipo de establecimientos puede acarrearte importantes problemas de salud alimenticia.

-Opta por restaurantes de comida casera y variada.

-Normalmente muchos menús del día sirven cantidades excesivas de comida. En tus restaurantes más frecuentados procura indicar que no te sirvan demasiada cantidad de cada plato.

-No te dejes tentar por los postres. Tartas o helados…como mucho un día a la semana. En el resto de ocasiones fruta o yogur será lo más adecuado.

-Muchas veces tardan en servirnos la comida y luego para volver al trabajo a tiempo comemos demasiado deprisa. Que esto no se repita de forma habitual dado que podría causarte malas digestiones y exceso de gases.

-Normalmente en el segundo plato ofrecen opciones de acompañamiento. Opta por la ensalada en lugar de las patatas fritas.

¿Cuántas de estas acciones incumples en tu día a día? ¡Es el momento de empezar a cambiar tus hábitos!

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